• Peter Rosales

Hong Kong - La ciudad que no Duerme.


Por un retraso de mi vuelo a Hong Kong tuve que tomar el avión bien tarde con lo que mi llegada a la isla asiática fue a altas horas de la noche,.

Salir del aeropuerto fue muy fácil ya que en él hay unos buses

( Shuttlle buses ) que te llevan a la ciudad y hoteles conocidos, obviamente mi hotel no era popular este bus me ayudaría a salir del aeropuerto.

Dentro del bus, le indiqué al chofer cual era mi hotel y que me avisara para poder bajar en algún lugar cerca, para mi sorpresa me dijo que sí conocía mi hotel, poco a poco los pasajeros fueron bajando hasta que me convertí en el último pasajero, un poco preocupado me acerco donde el conductor y antes de decirle cualquier cosa me dijo que habíamos llegado, cogí mis cosas baje del bus pero me di cuenta al instante que no era la ubicación, ya que este lugar era súper lujoso. Luego el botones se acercó rápidamente cogió mi mochila y me invito a pasar al hotel, todas las personas allí estaban vestidas y muy elegantes, yo estaba en shorts y sandalias, mi mochila estaba rota de un lado solo sujetada por dos imperdibles, ya no pude aguantar la risa, llamé al botones y le dije que ese no era mi hotel, le di la dirección y él muy amable me dijo que quedaba a unas cuantas cuadras de donde nos encontrábamos, me devolvió mi mochila, me despedí y empecé la busquedad de mi hospedaje.

Ya en la calle y con la dirección de mi hotel anotada en un papel, comencé a caminar, después de varios minutos comenzó la preocupación, sentía que me estaba alejando mucho y las calles no se veían muy bonitas que digamos, decidí volver, pero ya no daba con el lugar donde había estado antes, totalmente perdido en Hong Kong y un poco temeroso de que me pudieran asaltar, decidí detener un taxi, el taxista después de escuchar la dirección, saco su ipad para ubicar el hotel, busco la dirección y me dio el ipad mientras me explicaba por dónde era el camino, asi me di cuenta que me encontraba a solo un par de cuadras de mi destino.

Me quedé sorprendido por la confianza mostrada por el taxista al entregarme el ipad sin temor alguno, luego me entere que Hong Kong es una de las ciudades más seguras del mundo.

Al día siguiente, muy temprano, recargado después de un rico desayuno de solo galletas y gaseosa (fue lo único que pude comprar la noche anterior), me di cuenta que mi hotel se encontraba en una zona muy comercial, fue como ver una película que se materializaba frente a mí.

Si en Singapur me sorprendí por la cantidad de gente que había, en Hong Kong fue realmente alucinante ver la cantidad de personas que viajan en el tren y están en las calles, eso me hacía sentir que ya no había espacio en ningún lado.

Para recorrer una ciudad tan grande como Hong Kong no hay mejor opción que tomar los buses Hop on/Hop Off, la ventaja de estos buses es que tienen paradas en los principales lugares de la ciudad, luego puedes recorrer los alrededores y regresar a la parada donde te dejó el bus para tomar otro y así poder ir a la siguiente parada, los buses pasan cada 30 minutos y es súper ventajoso porque puedes quedarte el tiempo que quieras y calcular la hora del siguiente vehículo. Los buses cuentan con una grabadora que te va indicando las principales atracciones que va apareciendo en el camino, realmente me pareció un estupendo sistema turístico.

Pase todo el día bajando y subiendo de estos transportes, pero Hong Kong tiene un lugar que se llama el Pico Victoria o simplemente El Pico, la cual es la montaña más alta de la isla con 552 metros, para poder llegar a él se toma una especie de tranvía muy bonito, el Pico Victoria es un lugar súper turístico, recibe 7 millones de turistas al año. Desde allí la vista es increíble, el lugar es súper bonito con restaurantes y cafeterías con vista a la ciudad.

Era momento de volver a mi hotel que se encontraba en Koolow, Hong Kong es una ciudad dividida por el mar así que la mejor opción era tomar el Ferry tradicional, el cual es una reliquia ya que empezó a funcionar en 1880 hasta hoy. Es realmente un placer tomar ese Ferry y dejarte transportar en el tiempo, muy recomendable.

Para mi sorpresa supe que en Hong Kong hay un Disney World, así que después de mucho pensarlo y sacrificar un día en Hong Kong decidí ir al parque de diversiones, como muchos peruanos no tengo visa para USA así que era ahora o nunca, tengo que admitir que me divertí y la pase muy bien tomando fotos con los personajes de Disney y viendo algunos espectáculos muy entretenidos.

Cada ciudad tiene su encanto y la isla Hong Kong no fue la excepción, es una ciudad que no duerme, con calles abarrotadas de gente y galerías de tecnología por todos lados, es una ciudad que se siente tan viva que me lleno de energía y entusiasmo para seguir con mis próximos destinos.

Amigos viajeros les comparto como siempre más fotografías, espero les guste y principalmente los inspire a viajar, salir y descubrir sus propias aventuras y experiencias. ​


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