• Peter Rosales

Japón - Conoce su lado más tradicional y cultural.


Antes de empezar mi viaje por Asia, uno de los destinos que escribí en mi lista de lugares que debía visitar alguna vez fue Japón, siempre me llamó la atención ir a ese país que siempre vi tan lejano e imposible. Ahora por fin estaba ahí, no lo podía creer, me sentí tan bien de cumplir un sueño que había tenido por mucho tiempo. Parado a la salida del aeropuerto, con mis mochilas encima, observé cada detalle del lugar, es difícil describir la emoción que uno siente cuando finalmente realizas un sueño.

Yo llegué primeramente al aeropuerto de Osaka, ya que lo que me interesaba primero era ver todos esos templos sorprendentes que siempre había visto en fotos y revistas viajeras. Al salir del aeropuerto en un tren, era tanta mi impresión que me hubiera gustado abrazar a la persona que estuviera al lado, pero el tren iba casi vacío, asi que solo me quedo abrazar a mi cámara.

Al llegar a mi hotel, luego de desempacar mis cosas y empezar a cargar la batería de mi cámara, trate de dormir y a pesar de que estaba algo cansado, no podía conciliar el sueño, pensaba en los lugares que ya había visitado y lo lejos que me sentía de casa, y esa sensación fue realmente grandiosa, pero luego de un par de horas pude por fin dormir.

Al día siguiente, listo en la estación de tren y sin saber muy bien cual tomar, detuve a un policía para que me oriente, al parecer no entendía muy bien el inglés o mi inglés no era lo suficientemente bueno para que me entienda, mi primera buena impresión me la dio este oficial, con una amabilidad única me llevo hasta la zona de información y allí me ayudaron de una manera muy atenta. Una de las cosas que rescato de los japoneses es su amabilidad y respeto hacia las personas.​

Ya rumbo a Kioto y con un clima muy soleado, empezaba a disfrutar cada segundo, cada calle, cada detalle de esta ciudad.

Decidí visitar primero este lugar por una sencilla razón, En Kioto se construyó en la capital japonesa, acogiendo a la sede imperial, también fue la única ciudad que no fue bombardeada por los americanos en la segunda guerra mundial, su patrimonio histórico, artístico y arquitectónico fue lo que me llamó la atención, y realmente no me decepcionó, caminar por sus calles y ver cada templo fue sorprendente.​

A la mañana siguiente iría a una de las ciudades más bonitas que he visitado, Nara, este lugar fue la capital del país en el Japón medieval, es un lugar súper tradicional, caminar por sus calles es como transportarte en el tiempo, y lo mejor de todo es que cuando te vas aproximando a sus templos, muchos venados que andan libres en las calles son los que te dan la bienvenida, podría decir que esa bienvenida pagó definitivamente mi viaje a Japón.

Los templos en Nara son imponentes y sorprendentes, el tamaño de sus construcciones y el perfecto estado de conservación hicieron disfrutar aún más mi visita.

Hay lugares de los cuales simplemente no te quieres ir, Nara es uno de ellos, quizá porque yo crecí en las afueras de Lima, donde todavía el comercio y la multitud no había llegado y crecer en contacto con la naturaleza del campo y el mar era parte de mi día a día. Pero todo viajero sabe que tiene que continuar porque aún no sabe qué más lugares le pueden sorprender o simplemente persiste la necesidad de conocer un nuevo lugar.

Para mí uno de los mejores momentos durante mis viajes es cuando llego a un lugar totalmente nuevo y sin conocer nada ni nadie, empiezo a descubrir ese destino, esa sensación es lo que me motiva a seguir viajando.

Era tiempo de llegar a Tokio, pero antes tendría que visitar el castillo de Osaka, pero esta historia se las contare en la segunda parte de mi viaje a Japón. Les comparto más fotografías de este fantástico lugar.


28 vistas

   © Todos los derechos reservados | Peter Rosales Photography