• Peter Rosales

La Gran Muralla China y otro sueño cumplido.


Entrar a territorio Chino fue una gran experiencia para mi, ya que si bien mi primer destino sería Beijing, entre a China por un aeropuerto super pequeño,por motivos de que mi vuelo tenia escalas.

El personal migraciones que a mi parecer era militar por su uniforme, veía mi pasaporte una y otra vez, pero felizmente me dejo pasar y ya en tierras Chinas.

Tuve que esperar muchas horas en ese aeropuerto,increíblemente no veía muchos turistas y menos latinos, vaya que fue grandioso .

Una vez fuera del aeropuerto, no encontré ningún tren o bus que tomar y no me quedó otra que parar un taxi, así que me subí a uno y traté de explicarle de mil maneras el nombre de mi hospedaje al chofer, el chino condenado solo gritaba y seguramente me insultaba, no entendía ni una palabra de lo que me decía, solo recuerdo que luego de unos minutos abrió su puerta y me botó del vehículo, caminando otra vez hacia el paradero de taxis, no entendía porque este chino me había tratado así.

Luego de varios minutos esperando por fin pude tomar un taxi, el chofer tampoco hablaba inglés pero me comunicó por teléfono con su hija y así me pudo entender, el problema fue al llegar al hospedaje, el chino me quería cobrar de más y no me dejaba bajar, al final no le pagué lo que pedía pero tuvimos que negociar nuevamente la tarifa.

Ya en la recepción, viendo mi reserva con la recepcionista, sentía esa mala vibra en el trato, empezaba a creer que todos los chinos eran pesados y estaba muy sorprendido por su hospitalidad. Caminé en busca de mi habitación, en el trayecto una viajera se me acercó y me preguntó de dónde era, así que conversamos y me dijo que no era buena idea llegar a China con un polo que decía “Japón es número 1”, como saben China y Japón han tenido guerras y no se llevan muy bien que digamos.

Al día siguiente (con otro polo y el otro bien guardado), recorrí las calles, mi objetivo era llegar hasta la ciudad prohibida. Luego de caminar unas cuantas cuadras, me quedé sorprendido por la arquitectura de los edificios y pude fotografiar unos cuantos, un par de chicas se me acercaron y muy amablemente se presentaron y me preguntaron a dónde iba, así que empezamos una charla que duró muchas cuadras, aproveché para pedirles que me tomen unas fotos pero luego me entró la duda de por qué tanta amabilidad, empecé a pensar mal y es así que decidí investigar.

Si van a China y se les acercan unas chicas muy bonitas, son las denominadas “jaladoras” en Perú solo que aqui usan otra táctica, se hacen tus amigas y luego te invitan a tomar té, te dicen que ellas invitan pero la segunda ronda la pagas tú, el problema ocurre cuando vas a pagar, el precio es otro mucho mas elevado, así que tengan cuidado si les ocurre algo similar

La ciudad perdida es un lugar maravilloso, por 500 años fue el hogar de muchos emperadores y su corte, también fue el centro ceremonial y político del imperio chino. Dar el primer paso dentro de sus instalaciones te hace sentir que viajas en el tiempo, es un lugar impresionante, sus patios gigantes, sus museos, además tiene el mayor conjunto de estructuras de madera del mundo. Pase todo el día aquí, transportándome en el tiempo y disfrutando ver a la gente.

De regreso en el hospedaje, me encontré con unos viajeros que me invitaron a conocer los bares de Pekín, cosa que hicimos y fue espectacular. En la mañana siguiente me esperaba nada más y nada menos que La Gran Muralla China, recorrer las casas de la muralla ha sido una experiencia inolvidable y creo que bien ganado se tiene el título de ser una maravilla del mundo.

El estar ahí fue un sueño cumplido, pensé que había aprendido tanto de cada lugar, cada experiencia me hacía dar cuenta lo importante que es hacer lo que nuestro corazón dice. Sentado en uno de los escalones de la muralla, escribí en mi libreta y me di cuenta que cada vez me repetía más seguir los mensajes de mi corazón y si tenemos que luchar por algo debe ser por los nuestros y por nuestros sueños, cada destino enriquecía mi alma y me sentí afortunado de haber llegado a lugares tan lejanos pero sobre todo de haber conocido a gente tan buena.

Pensé en lo mucho que me costó llegar hasta aqui, me convencí que haber gastado todo el dinero que pude ahorrar trabajando día y noche (a veces más de 10 horas) valió la pena, sé que cada lugar me dio mucho más de lo que el dinero podía comprar.

Sigan sus sueños, créanme que no es fácil pero cuando lo logren lo van a disfrutar mucho más y tendrán nuevos lugares que visitar y nuevos sueños que cumplir.


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